Lapsos (podcast)

•Octubre 4, 2008 • 5 comentarios

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Nota: Audio de la presentación del libro “Llueve y no estamos (poesía por defecto)”, realizada en la Sala A del Centro Cultural Juan Martín de Pueyrredón, el 5 de mayo de 2005.

Agradecimiento especial por la musicalización, arreglos, adaptación y ejecución a Esteban Cuello (guitarra y voz), Mauricio (cajón peruano) y Leo Richards (guitarra y voz).

Lapsos

•Septiembre 29, 2008 • 11 comentarios

Moverse:

deshacer la quietud

alcanza apenas con un leve reptar.

Los grandes pasos pueden tardar un poco

pero no importa el tiempo que tome.

Desperezarse:

abrir primero un ala.

Recordar, aunque duela empezar con un bostezo,

la sensación de la brisa entre las plumas,

en silencio.

Ojos abiertos:

el sol asomando

sobre todos los mares al mismo tiempo,

tu cara dando a luz la luz,

el placer del nacimiento.

Avanzando:

después de acompañar el primer envión

acompasado, uno, dos, en marcha.

La fe en las manos, firme.

El futuro es una promesa cumplida.

Huracanes – (podcast)

•Septiembre 19, 2008 • 8 comentarios

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Nota: Audio de la presentación del libro ”Llueve y no estamos (poesía por defecto)”, realizada en la Sala A del Centro Cultural Juan Martín de Pueyrredón, el 5 de mayo de 2005.

Agradecimiento especial por la musicalización, arreglos, adaptación y ejecución a Esteban Cuello (guitarra y voz), Mauricio (cajón peruano) y Leo Richards (guitarra y voz).

Huracanes

•Septiembre 12, 2008 • 8 comentarios

Huracanes de polvo inconfesables;
El afán de estar presentes
los instintos
resucita recuerdos crueles
(agradezco el favor de tu asistencia,
que rescata mi cuerpo de esos cauces).
Solía andar por caminos
inconexos,
estrujando el corazón
por un absurdo retorcerme (vana idea).

Huracanes,
tormentas de tu carne
que agradezco:
redenciones de espíritus conjuntos.

Huracanes con ojos extasiados,
y una palabra tapada por mi mano
justo a tiempo:
tormenta de deseo satisfecho,
mano atada
y tus piernas en mi cuello.

Huracanes descalzos y perennes
solicitando al cielo:
¡no descanses,
que mi piel no anhela tu piedad!

Huracanes escapados de unas cajas
que Pandora guardaba
en esas nubes
que despejaron tus ojos
en la noche de aceites y caricias.

Huracanes de canillas que gotean
chaparrones
de lágrimas candentes,
una brisa feroz
(¿una sonrisa?);
lo bueno de saber que estás acá.

Huracanes de estrellas,
un big-bang
del contorno de los cuerpos:
morir a manos de destellos
es un vicio
que me regalaste hace mucho.

Con(f)e(cc)(x)(s)ión

•Septiembre 7, 2008 • 13 comentarios

 

 

 

La pena, que desola, me gobierna;

la tiranía de tristeza es ejercida

por un mundo contrariado en tantos años

de vivir en las penumbras de mí mismo.

 

El uno, indiviso, que sentía

estar por encima del que era

termina al poco tiempo descubriendo

que las verdades que más duran son efímeras.

 

La tarea de moldear mi tela impura

(un gris mezcla de grises algo turbios):

el combate de encararme sin desvelos,

enfilar y desfilar desfiladeros

como abismos del que soy y el que creía.

 

 

¿Cómo habrá sido la tormenta que inundara

mis pies marchitos hasta desmoronarme?

 

 

“Ínfima, si es tu gusto, o infinita, tanto da.

¿Acaso no sabías que algunas cosas caen

indefinidamente?”

Oración + Tradicional Hindú

•Septiembre 3, 2008 • 8 comentarios

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Hoy no escribo + Ñelay (música mapuche)

•Septiembre 1, 2008 • 16 comentarios

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Fatalmente

•Agosto 27, 2008 • 6 comentarios

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Despertar todo apuñalado

(¿habrá un puñal parcial?),

con un nudo en la laringe

y otro igual del lado de afuera,

con la necesidad de manifestar la ira

o el desprecio,

corriendo tras la suerte en una persecución

con olor a perpetuidad.

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Hay cosas que, tal vez, ni el tiempo cure,

dolores que no calma el amor,

penitencias que nunca redimen,

hay una metailusión (¿la ilusión de una esperanza?)

con la que no daremos:

no hay camino de regreso

(me lo dijo un sabio que nunca volvió).

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También

hay una cesta de pan que sacia el hambre más secreto,

una vertiente de agua que alimenta el mar,

una sonrisa que no se borra de memoria alguna,

y un lugar donde las monedas caen de canto,

alegre,

fatalmente.

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Verte

•Agosto 23, 2008 • 9 comentarios


Verte es desesperarme en una multitud de vacío.

Es querer caminar con zapatos de flores,

extrañar un árbol o una hormiga.

Verte es morir en combate rodeado de amigos;

es jugar a las bolitas con un casco.

Sentirme invadido de dragones ausentes,

usar mi esternón de pararrayos.

Verte es mirarme temblar sin espejos,

sentir tu piel erizarse como si fuera mía.

Limpiarse las uñas con la punta de una lanza.

Desafiar a los indios a montar a caballo.

Verte es llorar por ausencias que nos hacen felices.

Es un gesto que rima con la risa del alma.

Una canción que cuenta que nos quisimos mucho,

un estribillo atrás que borra lo sentido.

Verte es saber que ya no soy el mismo,

y que ni la alegría ni la pena signifiquen su nombre.

Es una confusión de clarividencias azules.

Amasarme las venas con un vaso de vino.

Verte es escribir buscando errores,

y tirar manuscritos prolijamente absurdos.

Es golpear un tambor con un mástil de acero;

usar una bandera como un barco a vapor.

Escuchar un ladrido que proviene de adentro.

Verte es sentir en la espalda un puñal que no duele,

es saber que mis hombros ya no tocan el piso.

Es la mecha encendida de una bomba de nubes.

Verte es el hartazgo del mejor de mis vicios

y cavarle una tumba al peor de mis días.

Es llenar mis pulmones con jirafas que corren,

agregar mi cabeza a tu lista de precios,

y notar que hace horas siguen siendo las tres.

Hoy no escribo

•Agosto 14, 2008 • 10 comentarios

Hoy no escribo.
No te culpo, ni lo hagas,
pero la distancia se llevó mi lápiz
y -acaso- mi fe.

Hoy no, escribo;
pero ya no se trata sólo de vos.
No es día para conjurar contra esta parte del planeta,
para jugar a los adolescentes;
sigo sabiendo de la ineficacia de las protestas
cuando todo está dicho.

Además, es hoy no;
es el momento,
como antes fue sentir que eras vos,
y nada más.

O (y no escribo)
creo más en eso
que en el frío de tu pulso,
que en la vanidad de tu sonrisa quieta.

Noche sobre noche escribo.
Hoy no, escribo;
hoy, que ya no estás,
no.