La otra muerte
Dispararle
en el medio de la frente
y que no haya orificio de salida
o matarlo de hambre.
De cualquier manera vamos a sufrir;
no hay duelo por adelantado.
Tengo una intuición que ya es un hecho.
El tiempo entre el disparo y su muerte,
esos segundos,
los vamos a agonizar igual.
En este lugar sin espadas ni paredes
tampoco hay paz
y estamos condenados a ver venir siempre un final que no llega
porque nadie le muestra el camino.

ostrasssssssssss
gracias otra vez.
. Y ahora me callo y sigo con tus versos